jueves, 26 de enero de 2012

El Despertador.

¿No te pasa a veces que ves una foto en la que estabas vestida horrible y te preguntas por qué nadie me dijo que estaba horrible? Y la verdad es que sí, alguien te lo dijo, pero no lo escuchaste... Es como cuando una madre te hincha, te dice llevate una rebeca y tu no le haces caso, hasta que empiezas a morir de frío. Como esa chica a la que las amigas le dijeron MIL VECES, con directas, con indirectas, en varios idiomas, TU NOVIO TE PONE LOS CUERNOS, pero ella, no lo escucha, no lo cree, no lo ve. Te pueden decir un millón de veces que tomar sol sin protección es malo, pero hasta que no quedes salmón no lo vas a entender.
Todos le tenemos miedo a las pesadillas, pero hay que tenerle miedo a los sueños felices porque es de eso de lo que no queremos despertar. Si eres optimista, un realista te resulta pesimista. Vivir soñando es como tener una tarjeta VISA sin limites y que nunca te llegue la factura... Si alguien te despierta cuando estas teniendo una pesadilla, se lo agradeces, ¿pero si alguien te corta un sueño feliz? lo quieres matar ¿o no?
Somos cenicientas que borramos el numero 12 de todos los relojes para que nunca llegue las 12 la carroza no se nos haga hierba.
Claramente todos odiamos al despertador, pero que sería de nuestras vidas sin él ¿no? ¿Qué despierta un despertador cuando te despierta? Tus sentidos ¿no? Sales del sueño y empiezas a ver, a escuchar, a oler, a sentir.
Para poder despertar, primero hay que desearlo, luego intentarlo y despues dejar que ocurra.
Mis amigas me preguntaban: ¿Qué te pasa? y yo les decia: "Estoy muy dormida".
Sin dudas necesitaba UN DESPERTADOR.

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