jueves, 29 de diciembre de 2011

Más tarde de lo esperado

Los grandes momentos de la vida son como un despertar, están llenos de sorpresas, de belleza, de magia, de ternura.
Los grandes momentos de la vida vienen colmados de corazones acelerados, llenos de cosquillas en la barriga, de sudor en las manos, de ilusión.
Pero en general, los grandes momentos de la vida, ocurren más tarde de lo esperado.
Cuando lo que quieres tarda en llegar, el deseo crece, se fortalece, y tu corazón se va preparando para recibir eso que tanto esperas.
Si no estás listo para lo que deseas, es como comer una frutilla verde, es agria, no la disfrutas.
Por eso ciertas cosas se hacen esperar.
Las cosas importantes llevan tiempo, cuestan trabajo, esfuerzo, dedicación.
El deseo se vuelve fuerte cuando uno se da el tiempo de desear. Si entre el deseo y la realización, no hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable.
Queremos que todo sea rápido: la comida ya, los resultados ya, levantar el teléfono y que un delivery, nos traiga la felicidad, ahora.
Saber esperar, es saber desear.
Y.

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